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domingo, 24 de enero de 2010

“Adoptar a un niño es dar vida”

Fuente:http://www.eldiariocba.com.ar/noticias/nota.asp?nid=15582

9 de Septiembre de 2009
Especialista disertó sobre adopción internacional

“Adoptar a un niño es dar vida”

Tomar la decisión de adoptar a un niño es un inmenso acto de amor, más si los niños a los que se les brindará la oportunidad de una familia provienen de escenarios donde la miseria, la desolación y un Estado ausente es la única realidad.

La experta en adopción internacional Fabiana Quaini, principal disertante ayer en la charla sobre la temática organizada por Cáritas Diocesana y la "Asociación Vínculos" brindó un detallado panorama de una modalidad que se presenta como una opción más que accesible para aquellos que quieren adoptar.

"Las familias adoptantes hoy rompen con las barreras ideológicas. El amor no tiene nada que ver con la genética", expresó ayer Quaini en la sede del Obispado.

“El sistema de adopción argentino no funciona”, dijo la conferencista al tiempo que aseguró que los sistemas que se implementan en otras latitudes es mucho más dinámico.

La especialista en la temática, durante su presentación, precisó la realidad de los distintos lugares donde los "padres pretensos" pueden acceder a la adopción de niños.

Así, Colombia, Burundi, Ruanda, Ucrania, Rusia, Haití y otros países presentan en su geografía orfanatos y Organizaciones No Gubernamentales que protegen a los pequeños de diversas etnias, hasta que son seleccionados por familias de todo el mundo.
De todos modos y a pesar de la flexibilidad del sistema, los tiempos de espera existen (desde seis meses a tres años y medio) así como las cuestiones legales, claves en este tipo de emprendimiento.

Una decisión de vida

“El primer paso es tener muy en claro lo que vamos a hacer. Traer un niño desde otro país es una responsabilidad enorme y debe ser asumida como tal”, dijo la abogada.

Vale destacar que el primer requisito a cumplimentar es el de conseguir el certificado de idoneidad (CI) que es expedido por un juez en lo Civil a través de una sentencia. Este trámite, dependiendo de la “velocidad judicial” del magistrado, puede demorar hasta seis meses.
Con este certificado y con la zona del mundo de la que se quiere adoptar el niño elegida, se debe recabar información sobre orfanatos u agencias internacionales que pueden colaborar con la adopción.

“Existen varios caminos que ustedes conocen... el norte, el sur de nuestro país, pero éste (la adopción internacional con el aval de un juez) es el más fácil. No cuesta nada hacer las cosas bien”, insistió Quaini que recomendó el trato directo con orfanatos como opción.

“Se debe conocer muy bien el lugar de donde vienen los niños. Todos los datos son importantes”, agregó la letrada que también advirtió sobre los requerimientos que se solicitan en cada país.

“Las personas que adoptan son la única posibilidad de futuro para estos niños. Son la oportunidad para salir de la miseria”, concluyó Quaini.

¿Que te agarró ahora ? ¿La adopción internacional?

No me agarró nada. Ni las ganas de adoptar en Haiti, ni en Rusia, ni en ningún lugar.

Como siempre, subo info sobre la adopción, y la adopción internacional es un tema tabú, un tema del que no se habla. Por eso subo todo lo que encuentro, porque para opinar o decidir, debemos primero informarnos.

Creo firmamente en los derechos de los cuidadanos, en "mi derecho". En el de elegir libremente como quiero formar mi familia, sin que me censuren por ello.

Si yo adoptaría a niños extranjeros? No, nunca lo pensé. Pero tampoco censuro a los que lo hacen. Les aseguro, la mayoría a pasado por la angustia de la negativa de nuestro sistema. Ayer leí como en forma graciosa se referían que adoptar en haití era "mas concheto" que "un negrito de Santiago" (?) Me morí de la verguenza, sobre todo por lo último.

Les propongo, a los que opinan de esa manera, que intenten adoptar, aunque sea, como dicen ellos "un negrito de Santiago" Y dije adoptar, no robar, no apropiar. ADOPTAR¡¡¡¡¡¡¡

Entiendo: no es momento de adoptar niños, hasta no saber con certeza cuales no tienen familia.
Pero estos 16 niños ya se sabe que estan en situación de adoptabilidad, mucho antes de la catástrofe. También sabemos, que en derecho internacional, no se permite adoptar ante hechos de catástrofe, pero estas familias lo hicieron mucho antes¡¡¡ Y no lo hicieron por pena, por humanidad, lo hicieron con la esperanza de tener hijos¡¡¡ Y lo más importante de todo, no es el derecho de estos adultos de tener hijos, sino el derecho de estos niños a tener una familia, ya sea blanca, negra, compuesta por petisos, altos, que hablen español, francés, lo que sea¡¡¡¡
Como hacen los españoles para adoptar en China? Porque no se los censura? Y en África?
Entiendo la posición nuestra de, como país, no querer que nuestros niños sean adoptados por extranjeros. Ok, pero tampoco los adoptamos los argentinos¡¡¡¡ es todo tan difícil¡¡¡¡¡¡

Fuente:http://www.clarin.com/diario/2010/01/24/elmundo/i-02126189.htm

ARGENTINA NO APOYA LA ADOPCION INTERNACIONAL

Polémica por 16 niños adoptados por familias argentinas

La polémica por el destino de los chicos huérfanos de Haití parece no encontrar solución y los argumentos para uno y otro lado se acumulan en medios y ruedas de prensa. Tras el terremoto del pasado 12 de enero las presiones de las parejas extranjeras sobre el gobierno de Haití para que se aceleren los trámites han ido en aumento en todo el mundo. Ellos quieren que los huérfanos puedan escapar lo antes posible de la catástrofe. Pero los organismos de protección de la infancia temen un aumento del tráfico de niños.
En Argentina hay 14 familias que empezaron el proceso de adopción mucho antes del mortal terremoto. Después de un trámite de más de un año, la justicia haitiana había dado casi por finalizado la adopción.

Muchos de estos chicos y padres se conocen, las parejas fueron a visitarlos. "Le pedimos al gobierno argentino que por una cuestión humanitaria nos ayude a traerlos. El orfanato donde viven está el 70% destruido, falta comida y hay riesgos de enfermedad", explicó a Clarín Damián Lodola, uno de los padres. "No pedimos que aceleren los trámites. Simplemente que sigan, pero con los chicos acá". Lodola aclara que la situación del grupo es diferente a la de quienes quieren adoptar tras el terremoto y que exigen a los gobiernos que aceleren los trámites de adopción. "Nosotros hicimos todo el proceso bajo las leyes, hay documentación que lo prueba. Le pedimos al gobierno, que luego de la autorización del gobierno haitiano para que salgan del país, nos ayuden a traer a los chicos. Apelamos a la sensibilidad de la Presidenta. Es una cuestión humanitaria".

Hasta el viernes, cuentan los padres, Cancillería los acompañó en la preocupación, pero -según relataron- ese día les dijeron que no podían hacer nada más. Es que el panorama cambió cuando el viernes pasado Unicef denunció la desaparición de 15 niños de varios hospitales. Y, principalmente, porque el Estado argentino sigue la Convención del Derecho del Niño, por el cual se protege sus identidades y se busca mantener el lazo con el país de origen. En ese contexto, Argentina es renuente a promover las adopciones internacionales.
Pero además ayer la ONU endureció aún más su postura y estableció que los chicos haitianos adoptados no podrán abandonar el país sin documentos firmados en forma conjunta por sus funcionarios y por el presidente haitiano. "Puedo confirmar que se producen casos de tráfico y de niños que desaparecen", afirmó ayer Jacques Boyer, director adjunto de Unicef. "Todos los niños que abandonen el país tienen que tener los papeles de la adopción firmados por el prsidente", declaró. Durante la rueda de prensa en Ginebra, el consejero regional de Unicef que denunció el robo de los 15 niños, advirtió que habían actuado redes de tráfico de chicos.

Padres argentinos reclaman al Gobierno

Fuente:http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1225242

La última vez que Astrid Pozzi vio a su hijo fue en fotos. El, intentando esquivar los escombros, con el miedo en el rostro. Cuando Astrid lo recuerda a La Nacion, en un bar en la esquina de Arenales y Suipacha, cerca de la sede de la Cancillería, se nota el dolor en sus ojos y un silencio le atenaza la garganta.

"Le pedimos a la Presidenta que, por favor, nos ayude a traer a nuestros chicos", dice Pedro Cabaña; a lo que Damián Lodola responde: "Lo que diferencia nuestro caso del resto es que iniciamos los trámites antes de que sucediera la catástrofe".

Como ellos, son once las familias argentinas que esperan reencontrarse con los 13 niños que adoptaron en el orfanato Foyer La Nouvelle Vie, en Haití. Algunos iniciaron los trámites para ese fin a principios de 2009 y que finalizaron con una sentencia a favor; otros, hace algo más de seis meses que esperan que termine el proceso legal. "Cada uno de nosotros sabe quién es su hijo, lo conoce. Lo único que pedimos es que puedan salir de la zona crítica y viajar a la Argentina, como ocurrió en otros países en la misma situación", aclara uno de los papás.

Desde el 12 de enero, el día del terremoto que golpeó a Haití, el único contacto que tienen las familias argentinas con sus hijos en el país caribeño es a través de la cuñada de uno de los familiares, Evelina Wallace, que desde hace tiempo realiza tareas comunitarias en ese país.

"Los chicos se encuentran en situación de riesgo. El alimento que les llega es insuficiente, producto de los saqueos; muchos de ellos tienen náuseas, vómitos y duermen a la intemperie", explican. Si no reciben respuesta, el miércoles, este grupo de padres viajará a Haití en busca de sus hijos, pues, como dicen, "los chicos no pueden esperar más".

Ayer, el reclamo de Alejandra Koval llegó a manos de la Presidenta. "La única forma de que mi niño salga de Haití es mediante una visa de emergencia, pero para ello tiene que peticionar el gobierno argentino", afirma Koval, para quien las autoridades argentinas no han distinguido "entre las familias que espontáneamente se han ofrecido a recibir chicos y aquellas catorce que llevamos más de un año en este proceso".

Andrea Calderón

viernes, 22 de enero de 2010

Padres argentinos para chicos haitianos

Fuente: http://www.criticadigital.com/impresa/index.php?secc=nota&nid=37328

mas de 500 personas manifestaron su voluntad de adoptarlos

Padres argentinos para chicos haitianos

Muchos se presentaron ante la embajada de Haití y otros pidieron asesoramiento a la ONG Adoptar un Ángel. La Unicef lo desaconseja porque puede fomentar el trafico de menores. El terremoto dejó miles de huérfanos.


El brutal terremoto que azotó a la población haitiana diez días atrás generó que más de 500 argentinos manifestaran su voluntad de adoptar a los menores que quedaron huérfanos y desamparados entre los escombros del país más pobre de América.

“En estos días recibí cerca de 400 e-mails de gente que pregunta cómo hacer para adoptar a esos chicos. Lo que se ve en televisión es desesperante”, dijo a Crítica de la Argentina Karina Klink, mamá de Kenson, un nene haitiano al que adoptó en 2007.

Klink es responsable de la página web Adoptar un Ángel, el único sitio web argentino donde se plantean casos de adopciones internacionales. En el mismo sentido, el ministro consejero de la embajada de Haití en la Argentina, Jean Augustave, reconoció haber recibido más de un centenar de consultas sobre la posibilidad de adopción de niños haitianos.

La Asociación de Residentes Haitianos en la Argentina calificó de “positiva” la posibilidad de que comiencen nuevos procesos de adopción de los menores que están indefensos en su país, ya que miles de ellos quedaron sin ningún familiar que los pueda contener. Para ello, la asociación solicitó la colaboración de la Cancillería argentina y sugirió que las gestiones para las adopciones se realicen en ese organismo nacional.

Tras conocerse la cantidad de voluntarios por adoptar, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) difundió una advertencia: fomentar las adopciones en Haití podría ser la peor solución para esos niños.

Según el organismo, los llamamientos internacionales para adoptarlos puede causar que algunas familias sin recursos abandonen a sus hijos en los refugios y así se genere un negocio para el crimen organizado. Por eso, Unicef aseguró que la adopción debe ser el último recurso para solucionar la situación de los niños afectados por el terremoto.

Andrés Franco, representante de Unicef Argentina, explicó: “Se trata de un punto muy sensible, en el cual siempre debe primar el interés superior de estos niños que han sido separados de sus familias. Nosotros estamos trabajando para identificarlos, visitando hospitales y calles, y los llevamos a lugares de resguardo para evitar que sean traficados”.

Además, Franco detalló que, una vez que los chicos tienen un refugio, el paso fundamental es buscar a sus familiares. “Ese proceso lleva un tiempo mayor. Hay brigadas policiales establecidas para proteger a estos niños y niñas, con un despliegue en el aeropuerto y en la frontera”, precisó.

La de Unicef no es la única traba con la que se encuentran los voluntarios adoptadores. El principal obstáculo en este momento es la ley de adopción internacional, que impide que se puedan tramitar solicitudes en caso de conflicto bélico o de catástrofe natural. Hasta que el país no tenga una autoridad específica que controle la adopción, o hasta que no se den las garantías adecuadas para ello y no se respete el interés del menor, las adopciones quedan suspendidas, a menos que se hubieran gestionado antes del terremoto. La norma se basa en la dificultad que existe a la hora de verificar la situación personal y familiar de aquellos niños que parecen desamparados.

“Hemos solicitado la lista exacta de los trámites que ya habían sido surtidos antes de esta tragedia. Esos procedimientos se están verificando. La situación de esos niños es diferente de la de quienes fueron separados de sus familias a causa del terremoto”, concluyó el representante de Unicef.

“Para llevar a cabo una adopción, es indispensable que exista una seguridad jurídica en el país. Hay que hacer una investigación seria y, para ello, es necesario reconstruir el país y su administración”, analizó el presidente de la Federación de Asociaciones de Adopción Internacional (Adecop), Miguel Góngora.

OTROS ARGUMENTOS. “La mayoría de las personas que me escribieron para adoptar, lo que quieren es ayudar a los chicos haitianos. Me pone feliz que haya tanto espíritu para colaborar, pero les respondí que un hijo es para toda la vida, no es objeto de caridad”, advirtió Karina Klink, de Adoptar un Ángel. “A cada uno de ellos le debe pasar como a mí: la realidad de esos chicos es un puñal que te clavan en el pecho. Pero eso no implica asumir la responsabilidad de adoptar un nene como colaboración. Adoptar es darle una familia a un niño, que es mejor que un niño para una familia”, analizó.

LA LEY. Ninguna ley argentina prohíbe la adopción de niños en el extranjero. Los interesados deben asesorarse con organismos que trabajan en adopción internacional y se conectan con los orfanatos de cada lugar, siempre fuera del ámbito de la embajada. Lo que sí se concreta en ese edificio es la legalización de la documentación. El trámite se completa cuando un juez extranjero autoriza la adopción del niño y su viaje hacia la Argentina.

La Ley de Adopción, 24.779, indica que “los derechos y deberes del adoptante y del adoptado entre sí se regirán por la ley del domicilio del adoptado al tiempo de la adopción, cuando ésta hubiera sido conferida en el extranjero”.

Cuando la Argentina ratificó la Convención de los Derechos del Niño, se abstuvo en el caso del artículo 21 por limitaciones en la seguridad interna del país. Las autoridades argentinas entendieron que, para evitar el tráfico de menores a través de la adopción internacional, era necesario un riguroso régimen de control interno y que la Argentina todavía no estaba preparada para eso.

Quienes en el momento del terremoto estaban a punto de finalizar su trámite de adopción, también están en problemas: en la tragedia del 12 de enero falleció la persona encargada de firmar los permisos para que los menores puedan salir de la isla.

Tal es el caso de Mabel García, una cantante lírica radicada en Corea del Sur, que no puede dormir hace una semana a la espera de información sobre su hijo, un niño haitiano de tres años, que sobrevivió al terrible sismo. García está intentando acelerar el trámite de adopción y solicita que el gobierno argentino le asegure que su abogada será escoltada por los Cascos Azules cuando vaya a buscar al niño al orfanato y lo lleve hacia el aeropuerto.

Después del terremoto, países como Francia, Holanda y los Estados Unidos decidieron acelerar las adopciones que ya estaban en curso porque ahí las entidades encargadas de esos trámites trabajan juntamente con sus gobiernos. Por eso, un total de 159 chicos fueron evacuados de Puerto Príncipe y ya viajaron hacia esas zonas para encontrarse con sus nuevas familias.

OPINIÓN

“Es lo mejor para ellos”
Sara Zusman de Arbiser*

Si existe la posibilidad de adopción, siempre que sea con un asesoramiento serio, me parece lo mejor. Por supuesto que los niños adoptados van a sufrir el desarraigo de su familia pero así se les salvaría la vida. Esto también ocurre en el interior cuando los padres no tienen recursos para darles de comer a sus hijos. Se les genera cierto traumatismo al separarlos de su ambiente pero eso se puede trabajar empezando por no esconderles la verdad.

Hay que decirles que sus padres hicieron todo lo posible para cuidarlos pero que se vieron obligados a encontrar un modo de darles una vida mejor. Que la gente quiera adoptar a esos chicos es una obra de bien, es un acto de solidaridad. Se trata de salvarles la vida y que no se enfermen, en medio de tanto hambre, epidemias y casas cayéndose, una al lado de la otra.

Me hace acordar a aquellos chicos dados en adopción en la época previa al Holocausto porque sus padres veían el desastre que se venía. Las dos historias tienen en común cierto caos.

*Médica psicoanalista, miembro de APA.

OPINIÓN

“No hay que ir a quitar chicos”
Julio César Ruiz*

Es comprensible la actitud que tienen los aspirantes a adoptar. Esto no solamente ocurre hoy tras el terremoto en Haití, sino que pasó en el último tsunami y en cada desastre mundial.

Pero no se pueden manotear criaturas en un país que acaba de sufrir una catástrofe cuando no se sabe todavía si esos chicos perdieron o no a sus familiares. Los que lo hacen parecen buitres.

La adopción en la Argentina lleva a que mucha gente de bien se angustie de modo tal de involucrarse en muchos casos en el tráfico de bebés porque consideran que un hijo les completa la vida. No se puede hacer adoptar por una cuestión de humanidad.

Eso les puede crear un trauma a esos chicos, en medio de semejante drama.

Estoy de acuerdo con la ley: hay que esperar que el país se ordene y recién ahí ver cuáles de esos chicos sí pueden ser dados legalmente en adopción. Vayamos a Haití a dar una mano, pero no a quitar a los chicos.

*Titular de la Fundación Adoptar.

Nota mía: como siempre,disiento totalmente con los dichos del Señor Julio César Ruiz.
Felicito por su labor, pero en lo que adopciones se refiere, dista mucho de mis deseos o pensamientos. Sé que es un hijo adoptivo, pero por lo que tengo entendido no es adoptante. Comparar a los adoptantes con buitres, es de mal gusto. Estaría bueno, que aclarara que hay bandas que si se dedican a eso, y no sólo para darlos en adopción. Estaría bueno, que alguna vez nos preguntaran a los adoptantes, o por lo menos a los que hicieron esas solicitudes, el porque de esa acción y lo que sienten, Eso habría estado bueno.

miércoles, 20 de enero de 2010

La desesperación de una madre argentina que adoptó un niño haitiano

Lo que comenta esta mujer, no me llama la atención.
Hace unos meses, un matrimonio amigo, harto de la espera y del manoseo, decidió tomar el camino de la adopción internacional, si no me equivoco, era en Rusia.
Recuerdo también, que les tomó tiempo esta decisión, porque sabiendo de antemano la cantidad de niños institucionalizados en nuestra pais a la espera de una familia, es muy dificil tomarla . A los que no transitan este camino de espera, les parece loco e irrespetuoso ir a adoptar a otro pais.
El primer comentario que aparece es: porqué no adoptás acá? Como si uno no hubiera pensado nunca o intentado nunca hacerlo...
Bueno, pero sigo. En ese entonces, no hace más de 4 meses, le comentaron que desde cancillería había una orden (esas ordenes no escritas pero que todos obedecen) de que las adopciones internacionales por parte de argentinos no cuentan con el concenso del Estado, es decir, no te van a ayudar. No estan prohibidas por escrito, pero si por debajo de la mesa.
Recuerdo su desilución, la amargura, el haber tomado esta decisión y este camino también es complicado, sinuoso, sin ayuda.
Por eso, cuando vi en TN a este mujer, me acordé de ellos, de estos dos amigos. Y ahora entrando a face, me doy cuenta que varias amigas andaban pensando lo mismo, una adopción internacional.

No encuentro la nota por TN, en la cual se explaya muchisimo mejor que en esta nota por escrito. En cuanto la encuentre o la grabe la subo, porque habla mucho más sobre los vericuetos de la adopción internacional.
Pareciera que en todos lados la adopción es algo sumamente dificil.

Les dejo la nota escrita: fuente: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1224018&pid=8137852&toi=6258

Lo esperaba para febrero, pero el trámite se complicó por la pérdida de papeles tras el derrumbe de oficinas; ruega que la ayuden a que el chiquito salga del país; Mabel lo conoció en octubre pasado y no puede borrarse la imagen de sus ojos


Por Valeria Vera
De la Redacción de lanacion.com
vvera@lanacion.com.ar

Hace seis días que no duerme y que vive pegada al teléfono e Internet para recibir información sobre su hijo, un niño haitiano de tres años, que sobrevivió al terrible sismo. Espera que el trámite de adopción se acelere para tenerlo en sus brazos cuanto antes.

A una semana de la catástrofe, los minutos corren y el caos social desatado en el país caribeño amenaza con poner fin a su ilusión de convertirse en madre, a los 44 años.

La situación de Mabel García, cantante lírica y radicada en Corea del Sur por trabajo, es similar a la de varias familias argentinas que anhelan reencontrarse pronto con los niños que adoptaron en Haití años atrás, un proceso que hoy se ve dilatado por la pérdida de papeles y demoras en la entrega de los pasaportes a menores, luego de que las oficinas del juzgado a cargo se derrumbaran por el impacto del terremoto.

"Estoy desesperada. Mi hijo es lo único que tengo. No me importa nada más. Necesito que el gobierno argentino me provea una documentación de viaje para que pueda salir y apoyo de los cascos azules para escoltar a mi abogada cuando vaya a buscarlo al orfanato y lo lleve al aeropuerto", relata angustiada en diálogo telefónico con lanacion.com.

Ocurre que la persona encargada de firmar los permisos para salir de la isla falleció en la tragedia, y la única opción habilitada para agilizar el proceso es que el gobierno del país del que son oriundos los futuros padres sea el que gestione la documentación pendiente para completar la adopción.

Estados Unidos y Holanda comenzaron a flexibilizar el ingreso al territorio de algunos de los 380.000 niños abandonados, según cifras de Unicef.

"For his Glory, el orfanato donde se encuentra mi hijo fue saqueado y los chicos ya no están seguros", expresa entre lágrimas.

La última información que se tiene es que más de cien niños empezaban esta mañana a ser trasladados en ómnibus a la Embajada de los Estados Unidos.

En las últimas horas, Mabel pudo hablar con su hijo y algunos compañeritos por teléfono. Esperanzada, indicó que personal del orfanato se disponía a trasladar a los niños en dos ómnibus hacia la Embajada de los Estados Unidos.

"El director del hogar me dijo que tienen algo de agua y comida, pero que los más bebitos se están enfermando todos y van contagiando al resto", comenta con preocupación.

Forjar lazos. Mabel conoció a su pequeño hijo en octubre pasado cuando fue a firmar unos papeles para poder avanzar con la tramitación que inició en julio de 2008. Estuvo una semana entera con él, conociendo de cerca su vida y lugar de origen, al tiempo que se esforzaba por entender algunas palabras sueltas del creole, la principal lengua de los isleños.

Volvió a viajar en diciembre porque, teóricamente, su hijo ya tenía el pasaporte sellado por el gobierno haitiano, pero un problema administrativo de último momento cambió los planes y el niño no pudo salir. Todo indicaba que para febrero de 2010, el niño viajaría hacia la Argentina para luego comenzar una nueva etapa en Corea del Sur junto a su mamá.

Decidió entonces aprovechar esos días para fortalecer el vínculo con el pequeño y compartir más experiencias. "Nos reímos mucho. Es que es tan simpático y cariñoso. Tiene unos ojitos preciosos", dice orgullosa.

"Durante esa semana estuve ayudando en el orfanato donde viven mi hijo y otros cientos de niños. Imprimí fotos de muchas familias que esperaban en la Argentina y las puse en una pared. Dibujé un mapa de los países donde los papás aguardaban por los chicos. Estaban todos muy felices. Algunos, incluso, me preguntaban « Do you know my mom? » (¿conocés a mi mámá?), porque pensaban que yo conocía a todas las madres y les explicaba que no a todas, pero que sí hablaba con ellas porque formamos parte de un foro de argentinos en el exterior donde intercambios experiencias sobre los chicos", recuerda conmovida.

Mientras repasa su historia, cuenta que permaneció en Haití hasta las vísperas de Nochebuena, aunque reconoce que le hubiera gustado quedarse más tiempo, pero ya tenía comprado los pasajes de antemano y su familia la esperaba en Quilmes. Pasó las Fiestas rodeada de afectos y regresó a Corea del Sur un día antes de que el desastre sucumbiera a la isla.

Desesperación. "Me levanté justo cuando se había producido el terremoto en Puerto Príncipe. Acá en Corea eran las 7.40 de la mañana y allá las 17.40. Intenté llamar a Haití, pero fue imposible comunicarme. Hablé con mi abogada para ver cómo podíamos sacar rápido a mi hijo, mientras miraba por la CNN cómo levantaban cadáveres a la vuelta de la esquina del hogar donde él vive", describe.

"Enseguida empecé a recibir comunicados de la directora del asilo para avisarme que se encontraban casi todos bien y que el hogar no había sido totalmente destruido por el sismo. Una de las cuidadoras del lugar falleció y otro de los chicos está desaparecido", señala.

Su hijo está a la espera de que su situación legal se normalice para reencontrarse con su mamá.

Como otras tantas mujeres argentinas, Mabel decidió ser madre de un niño extranjero, cansada de las trabas que encontró en el país a la hora de adoptar. "Lo que resta ahora es sacar a los chicos que ya tienen un papá adoptivo y poder dar paso a que sigan adoptando a aquellos que quedaron sin familias por el terremoto", subraya.

Hoy, más que nunca, apela a que una catástrofe como la ocurrida no aniquile su deseo y pide al Gobierno que la ayude.

Solidaridad. La tragedia no sólo sacudió a quienes ya tenían en mente adoptar a un niño haitiano. También conmovió a padres que realizaban el trámite en nuestro país. "Tuve, al menos, 21 llamados de familias que estaban haciendo los trámites para adoptar en la Argentina y que se ofrecieron para adoptar a los chicos de Haíti. Me conmueve la generosidad de nuestro pueblo", dijo Juan Carr, titular de Red Solidaria, a lanacion.com.

Catorce familias que ya habían iniciado el proceso con niños haitianos también se comunicaron con Carr para buscar ayuda y saber si sus hijos estaban bien.

lunes, 18 de enero de 2010

Un Cuento: ANDERE, NEA Y PERU HEGAXKIN

Fuente:http://www.sendabide.com/hijos.htm

Me emocioné hasta las lágrimas, me hizo recordar a mis hijos, aunque dicen que es un cuento para para apoyar la relación entre la hija biológica y la pequeña adoptada:


Esta es la historia de una niña que se llamaba Andere.

Era muy espabilada y tenía mucha imaginación, quería ser una buena hija para sus padres, y lo era. Sabía solucionar los problemas que le aparecían en la vida, ¡pero que muy bien!

Todo el mundo la quería, era muy valiente y muy cariñosa.

Un día, sus padres le dijeron que si le gustaría apuntarse a algún deporte especial, y Andere pensó que le gustaría mucho aprender a conducir avionetas.

Y por fin llegó el momento de ir a la escuela de aeronáutica. Estaba muy emocionada. Sus padres la acompañaron hasta el grupo de estudiantes, entre los que estaba una niña con unos ojos muy bonitos que se llamaba Nea, Y que iba a ser su compañera para aprender a volar. También conocieron al maestro de vuelo.

Pasaron los días y las semanas pero a nuestra amiga Andere, que estaba muy alegre y entusiasta al principio, comenzó a hacérsele el tiempo muy laaaaaargo muy laaaaaaargo, porque ella siempre terminaba sus lecciones antes que Nea y la tenía que esperar y se impacientaba y aburría mucho.

Nea vivía con sus hermanos porque sus padres se habían tenido que ir a vivir al extranjero para cuidar de los abuelos. Nea llevaba siempre colgado, sobre su pequeño hombro, una gran bolsota con toda clase de ropas y cosas que le dejaron sus padres cuando se fueron.

Ella no enseñaba a nadie las cosas que llevaba en el gran bolso, eran secretos, el bolso pesaba mucho, ocupaba mucho sitio en la avioneta, y les hacía mucho más difícil las maniobras. Cuando estaban en el aeropuerto antes de partir al extranjero, sus padres le pidieron que prometiera que ella siempre cuidara del bolso y así lo hizo.

Desde entonces había estado tan ocupada cuidando del bolso que no había podido hacer ningún amigo.

Andere se daba cuenta de lo que sufría Nea y le daba mucha pena verla todo el día con la bolsota para un lado y otro, pero no podía evitar que le entraran muchas ganas de molestarle y meterse con ella, porque la bolsa era muy incómoda y les molestaba mucho a las dos.

Entonces sus padres le dijeron que hablara con el instructor y éste le dijo que debía pasar a un curso superior. Andere se puso muy contenta de hacer las cosas difíciles como los más grandes, pero se puso triste por Nea, porque pensaba que se quedaría sola.

Esa noche Andere tuvo un sueño muy especial en el que iba pilotando un avión en compañía de un aviador que se llamaba Peru Hegaxkin que le dijo:

Se lo dijo en el idioma de los sueños que traducido al idioma de los despiertos significa:

"Si sigues en el mismo curso con Nea te vas a atrasar mucho, tu puedes ir mas aprisa pero ella no, tu quieres arrastrarla a tu ritmo pero ella te arrastra al suyo porque la bolsa le frena mucho y acabáis las dos mal. Ella no puede abandonar su bolso. Andere, tu amiga necesita ver que vas por delante, necesita ver lo lista y fuerte que eres, que sabes sonreír y cantar y también tienes fuerza, ver cómo te alegras cuando tus amigos están contentos, y triste cundo los ves triste, que sabes enfadarte para defenderte en le vida, sabes compartir tus cosas con tal de que te las cuiden bien, eso es lo que ella necesita ver,.....y así aprender de ti"

Y pasó al curso superior y se dio cuenta de que ella también se sentía un poco sola y asustada.

Pero ya no le entraban tantas ganas de pelear con Nea así que a veces le acompañaba a sus clases y vio que podía tener mucha paciencia con ella. Entonces un día le confesó que a veces le tenía mucha envidia porque tenía muchas cosas buenas y sabía hacer las cosas muy bien, y porque sabía hacer que sus amigas y amigos le quisieran. Que también le gustaba mucho cómo Andere le miraba directamente a los ojos y le escuchaba siempre con mucha atención, que con ella siempre se sentía importante y que por eso quería ser su amiga.

Un día Nea fue muy emocionada a buscar a Andere y le dijo que por fin había recibido una carta de sus padres, que vendrían unos días a verla y que quizá pudieran llevarse algunas cosas de la bolsota.

Las dos chicas se pusieron muy contentas.

FIN
Elvira Jauregizuria y Paz Bahillo.

ADOPCIÓN DE NIÑOS MAYORES Y ETAPAS DE LA ADOPCIÓN

Fuente:http://www.sendabide.com/adopcion.htm

Los padres os encontráis frente a un niño "educado por otros" al que gradualmente debéis sentir como parte de "nosotros". Son adopciones más complejas, que requieren un mayor equilibrio emocional por parte de los padres, que deberán ayudar al niño a comprender las circunstancias particulares que vivió, ayudándolo a integrarlas a las nuevas experiencias que construirán juntos.

El niño llega a la adopción, en estos casos, después de haber convivido durante un período de tiempo con su familia biológica, con una familia de acogida, en el hogar o el orfanato, lugares en los que ha establecido vínculos afectivos con las personas que se encargaban de su cuidado.

La separación es por tanto una circunstancia especial, que puede producirse de forma voluntaria, la familia biológica renuncia al niño y lo entrega para su adopción, o por intervención de la autoridad, cuando determina la privación de la patria potestad por motivos graves.

Generalmente, cuando el niño inicia la convivencia con la nueva familia, los padres suelen hacer referencia a su buena adaptación, (Etapa de luna de miel de la adopción); desde el primer momento os llama "mamá" y "papá" y no hace referencia a los recuerdos de su vida anterior, como si no hubiera existido lo vivido anteriormente. Sólo parece interesado en vivir el presente, necesita padres y se aferra a quien se ofrece a desempeñar ese papel.

Los niños que han permanecido mucho tiempo en instituciones, o que han vivido en diferentes hogares de acogida o han sido víctimas de malos tratos o abusos suelen tener mayor dificultad para entablar nuevas relaciones afectivas.

En ocasiones pueden mostrarse pasivos y deprimidos, en otras agresivos e incapaces de establecer vínculos con la nueva familia. Conductas que pueden resultar desalentadoras para los padres que no se encuentren suficientemente preparados para afrontar las circunstancias, e incluso en algunos casos esta dificultad del niño y la intolerancia de algunos padres puede llevar a la ruptura de la adopción.

Posteriormente, los niños comienzan a mostrar rabietas, estallidos, rebeliones. Una etapa de tensiones familiares que tiene como fin descubrir la capacidad de la nueva familia para contenerlo, asegurarse que no volverán a repetirse experiencias de abandono como las que vivió anteriormente, y que puede confiar que esta familia será suya para siempre. Por esta razón los pone a prueba durante un período. (Etapa de intento de una verdadera adaptación). Suele ser la etapa en que afloran los recuerdos y se puede mostrar más confiado para compartirlos con sus padres.

Si los padres pueden reconocer las emociones de su hijo, aceptarlas, intentar canalizarlas y sentirse en condiciones de poner los límites necesarios, podrán interpretar las agresiones de su hijo como parte de un modelo de aprendizaje que le ha resultado válido en situaciones anteriores y que se irá modificando en la medida en que el niño vaya aprendiendo que no son ni necesarias ni adecuadas en la nueva situación.

Cuando el niño puede comprobar que el cariño que le profesa su nueva familia es incondicional ya no necesitará "hacerse el malo" porque no temerá una nueva situación de abandono. (Etapa de adaptación real).