Puede que el inicio de tu historia no haya sido feliz pero no determina quién eres

Tú decides lo que eres y en quién convertirte de aquí en más.

jueves, 16 de abril de 2009

Otra historia en el camino

Este link me lo acercó Lorena b:

Magdalena y Liliana

12 de Abril de 2009

EXCLUSIVO - El reencuentro después de cuarenta años. Emoción y felicidad en barrio Las Playas de Villa María


La conmovedora historia de Liliana, otra vez con sus hermanos


Hasta los doce años estuvo junto a una familia de barrio Rivadavia. Un día se la llevaron a la costa Atlántica y quedó como pupila en un colegio de monjas. Creció con dolor...

Magdalena y Liliana juntas, en el caluroso mediodía de Villa María. Fue ayer, en barrio Las Playas

Liliana Viñabal (52) fue criada por Rosa Reynoso y Pablo Aráoz, hoy ya fallecidos. Como su madre biológica, Rosa Viñabal, “trabajaba y viajaba mucho” desde chica recibió el amparo de ese matrimonio y de los doce hijos de éste, quienes fueron una especie de “hermanos-papás”.

Desde que era una beba, Liliana creció bajo la protección de doña Rosa, don Pablo y los doce niños en un hogar de barrio Rivadavia. Fue una infancia feliz.

Concurría a la escuela San Martín, tenía los sueños de cualquier pequeña, jugaba y se divertía con sus pares.

Pero todo cambió bruscamente cuando tenía 12 años. Un día de verano, del cual no recuerda la fecha exacta (ni el mes ni el año), Rosa Viñabal, su madre, irrumpió en la casa de los Aráoz y se la llevó. Exhibió una presunta orden judicial que la autorizaba, por sus lazos de sangre. Dicen que nada pudieron hacer. La vida les había pegado un cachetazo lacerante a todos.

Un lugar inmenso y frío

La nena se encontró, casi de un día para el otro, y por decisión de su progenitora, encerrada en un inmenso colegio de monjas, en Mar del Plata.

Su madre la llevó hasta esa ciudad de la costa Atlántica y la puso como pupila en un establecimiento religioso.

“Recuerdo cuando vino a buscarme, a Villa María. No la conocía, no la registraba. Yo dije: quién es esa mujer. No me quería ir de la casa en que vivía desde chica. Le pedí por favor que me dejara, pero no, decidió llevarme a Mar del Plata”, confesó Liliana ayer a EL DIARIO.

Este cronista y el fotógrafo llegaron a la calle Haití, en barrio Las Playas, a conocer la historia. Sorprendió por su dolor y los designios del destino.

Hace mucho calor en la ciudad y sobre la mesa de esta vivienda, Liliana y la dueña de casa, Magdalena Aráoz (67), la hermana -no de sangre, pero sí de corazón- que la buscó incansablemente durante cuatro décadas, exponen sus sentimientos.

“Me crié solita, a los golpes, mal. Fue muy doloroso. Cuando entré al colegio de Mar del Plata fue muy feo: un lugar grande, frío. Y mi mamá me dejó sola allí. Era mala, ahora que está grande se ha acercado más y está más buena”, confió Liliana.

Rosa Viñabal vive en Necochea, su hija en Campana. Ahora, la mujer se acerca a su heredera, quizás intentando remediar tanto dolor.

“Se la llevó imprevistamente. No tenía ningún derecho. Le rompió todas las direcciones, los teléfonos, los contactos”, expresa con desazón Magdalena. Su hermana del corazón continúa su catarsis: “Tengo tantas cosas para recriminarle... Jamás me dio una explicación. ¿Si le guardo rencor? No, a pesar de todo es mi madre y la quiero”.

Esos días juntos

Magdalena trae a la memoria los días en que jugaba junto a sus doce hermanos y otros tres que sus papás decidieron proteger. Uno de ellos es Lili.

Para los doce chicos, la brusca despedida de Liliana los marcó. “Mi mamá siempre la esperaba”, recuerda, entre lágrimas, Magda. Hoy su mamá ya no está: falleció hace 26 años y luego murió el papá.

“Eramos nenes. Ellos me querían mucho... no sabés lo que fue entrar a ese colegio de Mar del Plata”, expresa Liliana, quien después fue trasladada a un colegio de Balcarce, luego de Morón y finalmente de Bahía Blanca.

A los 16 conoció a su primer gran amor, Jorge, y se casó. Tiene tres hijos de ese matrimonio: uno de 34, otro de 29 y otro de 23. Se separó de Jorge hace 11 años y hoy vive otra relación sentimental.

La carta

“Siempre supe que iba a encontrarla”, asegura Magdalena y Liliana coincide conque creció pensando que algún día el destino iba a reencontrarlos. “Es el destino”, recalcan. Y es así: la búsqueda por Internet fue larga, angustiosa, con muchas piedras en el camino.

Magda y su hija buscaban por la web a todos los Viñabal y a todos los llamaban por teléfono. No había caso.

También solicitaron ayuda en la Policía. Los datos fueron apareciendo. Se encontraron con dos alternativas: una mujer en Campana y otra en Jujuy. “Intuíamos que era la de Campana.”

Hablaron a la Municipalidad de esa localidad, la hija de Magdalena le contó la historia a quien atendió el teléfono y enviaron una carta. El que la recibió era un sobrino del esposo de Liliana, trabajador de la comuna.

Fue en cercanías de la última Navidad. Habían dado con ella, con la pequeña que creció a su lado, con la que vivieron la infancia familiar en barrio Rivadavia. La que se llevaron de un día para el otro, rompiendo sueños, coartando la libertad, hiriendo lazos.

El verano pasado fue de llamadas telefónicas y de diálogos por Internet. Fue el tiempo de los acercamientos, de planear el encuentro cara a cara. El que llegó el viernes a la tarde en la Terminal de Villa María.

martes, 14 de abril de 2009

Para mony

Mony, ya estamos cerquita de tocar el cielo con las manos. A esta mujer más que valerosa, le dedico esta canción, te quiero mucho y a soñar¡¡¡¡

"No hay nada mejor que tener a batman en casa"


Mi vida cambió hace siete meses. Desde entonces es la mejor vida del mundo.

Mauricio llegó a casa el 1° de diciembre del año pasado. Tenía cinco años cuando nos conocimos; todavía no cumplió seis. Es un nene profundamente alegre, intuitivo, solidario, inteligente, terco como cinco o seis mulas juntas, cariñoso, sabio. Y yo estoy orgullosa de ser su mamá.

No lo trajo la cigüeña ni tejí escarpines mientras lo esperaba: bajamos juntos de la mano del micro con el que vinimos a Buenos Aires: Mauri, con un autito rojo en el bolsillo; yo con la certeza de que lo había estado buscando a él y por fin lo había encontrado.

Desde que empecé con los trámites para la adopción de mi hijo, en el año 2000, mi búsqueda estuvo orientada sin dudas hacia un nene mayor. Preferentemente, un varón de cinco o seis años. Tengo a mi muchachito de cinco años.¿Quién me dice que los sueños no se hacen realidad?

No tengo palabras para decirles lo increíblemente hermosos que fueron estos meses. Implicaron un desafío detrás del otro, claro. Pero uno va sacando desde muy adentro una intuición profunda para saber qué hacer, o la humildad necesaria para preguntar cuando la intuición no alcanza.

Leí mucho mientras lo esperaba; participé de grupos de reflexión, pregunté todo lo que necesitaba: cuando necesité recurrir a mi "archivo de apuntes para madres primerizas", ahí estaba: fue muy bueno hacer ese trabajo previo. Me sentí preparada para recibir a mi hijo.

Creo que se le teme a la adopción de chicos mayores, y no termino de saber por qué. ¿Es miedo al pasado que el hijo trae? Uno se enamora de señores que han vivido muchos años sin nosotras, es hijo de padres que también tienen un pasado sin nosotros, hace amigos que han pasado años sin que figuremos en sus agendas y, en general, ese pasado de los otros no nos pesa: ¿por qué debería ser distinto con un hijo?

El pasado de mi hijo es también su vida, lo constituye como persona: merece mi respeto, mi cuidado y mi escucha cada vez que él quiere hacer alguna referencia a él. Es duro escuchar que tuvo necesidades; saber que mientras yo lo esperaba, con todo para darle, él tal vez no lo pasaba bien. Ése es un gran dolor.

Pero cuando veo su alegría y su sensibilidad para con los demás, las habilidades que tiene, las cosas que sabe y que yo no sé, pienso con enorme consideración en quienes me precedieron en la tarea de criarlo, porque también de estas buenas cosas estuvo nutrido su pasado.

Cuando repaso estos meses y veo cuánto creció, cuánto aprendió, la lista de cumpleaños que tiene y que no quiere perderse por nada del mundo; cuando me pregunta con toda seriedad si el pantalón que le puse pega con las medias, cuando cocinamos juntos, cuando juega con Luna, la perra de mi hermano, o cuando nos sentamos en el cine con una bolsa descomunal de pochoclo cada uno, pienso con todo mi corazón: esto es lo mejor del mundo.

El domingo corría por el patio con su disfraz de Batman, hablando solo y usando esas onomatopeyas tan de dibujito animado: faaaa, pow, puf, fiuuuuuuuuuuu, oye, amigo, yo te salvaré y otras por estilo. Y pensé que si tuviera que resumir cómo cambió mi vida en este tiempo, usaría esta imagen: hace unos meses, mucho silencio; hoy, esta música.

No se pierdan esto. No se pierdan la oportunidad de crear una familia con uno de estos chicos maravillosos, que les exigirán toda la creatividad que tengan como papás, pero que pondrán en sus vidas una mezcla asombrosa de inocencia y sabiduría, de amor y de disparate, de ternura y de una capacidad de comprensión inimaginables.

"No hay nada mejor que tener a Batman en casa" Se los aseguro.

Cecilia
Fuente: Fundación Adoptare
www.adoptare.com.ar

formando personas y familias

Daniela Paz Castillo Vicuña es una reconocida cantante chilena que logro popularidad en el programa chileno buscatalentos Rojo Fama Contrafama.Durante la Primera Generación de Rojo Fama Contrafama cuenta su historia de familia y lee un Poema dedicado a sus Padres sobre la Adopción emocionando a todo el publico


Feliz cumple mes, Señor Juez¡


Los que me conocen, saben que poseo un humor especial. Y los que no me conocen, si saben aceptar un consejo sano, traten de tener buen humor y alegría, pque el camino de la adopción es a veces sinuoso y más que lento, y no encontramos explicaciones a tanta espera.
Bueno, esta torta de cumpleaños se la regalo al juez que tiene en sus manos la decisión de poder ampliar mi familia (con dany ya formamos una), cual personas en Argentina que le regalan tortas a los baches de la calle que el estado nunca arregla, este es el presente al bache de mi familia, ya han pasado treinta días y el teléfono no suena. La torta no tiene 5 velitas porque sí, sino que somos cinco personas que se lo deseamos, tal vez la luz de ella le dé ganas al secretario o a usted de agarrar ese expediente que tiene por ahí, se fije que tiene para llamar como a 5 teléfonos, le guste alguno de ellos, marque y por fin empezemos el camino junto a los peques de formar nuestra familia. Asi que, Sr juez, le deseo el mejor cumple mes, y ojalá no cumplamos otro más¡

lunes, 13 de abril de 2009

y si copiamos el ejemplo?


Uruguay: Crean Día de la Adopción

El Poder Ejecutivo declaró el 16 de abril como el Día Nacional de la Adopción. Este lunes el directorio del INAU dará un conferencia de prensa para difundir las garantías que ofrece el organismo.
si querés leer la nota:http://www.espectador.com/1v4_contenido.php?id=148829&sts=1

y le siguen contestando a la Licenciada....

Llegan cartas

Adopción

María Alejandra Vignolles.

DNI: 14.069.733.

Señores directores: Habiendo hecho una lectura exhaustiva del artículo “Teníamos un choque...”, publicado en El Litoral el domingo 5 ppdo., me gustaría hacer una reflexión escrita, que refleje lo que quisiera plantear a la Lic. Patricia Giuricicich.

Para comenzar deseo enunciar tres afirmaciones, supuestos sobre los que basaré mis reflexiones: 1º) soy madre de tres hijos que llegaron por vía de la adopción ; 2º) todo niño tiene derecho a tener una familia: biológica -siempre que pueda sostenerse- o adoptiva, sólo difieren en el origen; 3º) la trata, compra o tráfico de niños son absolutamente violatorios del derecho a la integridad, a la identidad y del derecho que tiene el niño de saber quién es su familia de origen. Estos dos últimos puntos son también sostenidos por la Lic. Giuricicich en su artículo.

Analicemos ahora la institución de la adopción. La adopción es un “derecho de los niños y niñas a criarse y desarrollarse en el seno de una familia que los recibe con plenos derechos de hijo o hija” ¿parte acaso de la “priorización de los adoptantes” (sic)? No es un mero trámite judicial, sino un acto de amor que -para concretarse legalmente y legítimamente- necesita de un proceso formal enmarcado por la ley 24.779. También coincido plenamente (aunque no justifico los tiempos), que es un “proceso lento, porque se debe entender que hay que tomar recaudos” (sic).

Las deficiencias de la ley o de los procesos para concretar la adopción no dependen de la ineficiencia, burocracia, inoperancia, desinformación, etcétera, de las tres partes que componen este acto, a saber: la familia biológica del menor que no puede convivir temporaria o definitivamente con él; ni de los futuros adoptantes. Menos aún, del “sujeto” de la acción: el menor, niño o niña, bebé, pequeño o grande, sano o enfermo, normal o con capacidades diferentes, únicos o grupos de hermanos. ¿Estamos de acuerdo?

Todo menor necesita y merece una familia, como ya sostuve. ¿Es lícito que por no funcionar correctamente la evaluación exhaustiva de las familias biológicas de los menores en riesgo se sostenga la cronificación de la institucionalización? ¿Son esos tiempos del “mientras tanto” beneficiosos para el menor, para su familia de origen o para los pretensos padres adoptivos? ¿Son menores las secuelas que deja esto en el menor?

Si todas las partes del proceso sufren por dilatar “decisiones excepcionales, como separar al niño de su familia de origen” (sic) ¿quién gana? ¿dónde está la “esquizofrenia” (sic) Sra. Giuricicich?

Decididamente, el problema se origina en las fallas del sistema que afectan principalmente a los bebés, niños y jóvenes que se pretende defender y en el punto más vulnerable: desarrollarse sin el marco amoroso, sostenido, saludable de una familia. ¿Hablamos del mismo paradigma?